El concepto de nacionalismo ha sido tema de exploración y reflexión de los
músicos mexicanos, dedicados a la investigación o práctica musicales. Los trabajos
al respecto, escritos hace varias décadas, se muestran bajo dos enfoques y estos
dan cuenta de los distintos momentos históricos en que fueron desarrollados.
Algunos de ellos abordan el nacionalismo como una necesidad tanto que la
música, al igual que las demás artes, se integra al proyecto de construcción de
nación en sus aspectos políticos, sociales y culturales. Por lo tanto, la idea de
reconocer en la música al México-nación constituye un propósito de los músicos
mexicanos, el cual va tomando forma desde la época de la Revolución. Otros,
refieren a él retrospectivamente, de acuerdo a dos posibilidades. La primera de ellas
es la reflexión a posteriori realizada por varios de los músicos que desarrollaron su
vida profesional durante el proceso histórico en que se circunscribe el movimiento
nacionalista. La segunda, es la interpretación llevada a cabo por quienes se perfilan
como historiadores de la música. En este caso, existen estudios donde los autores
definen las características del nacionalismo y establecen qué músicos del pasado se
habrían circunscrito a esa idea de construcción de “lo mexicano”. Nos permitimos
hacer algunas críticas a estos últimos autores, con el propósito de exponer con la
mayor claridad posible nuestro camino reflexivo.
Si bien los estudios realizados en el campo de la historia, fundamentalmente
europea, han replanteado desde hace décadas las conceptualizaciones sobre los
movimientos nacionalistas, el peso de ciertos trabajos en el campo de la musicología
–en particular de México– ha hecho que un conjunto de cuestionables ideas hayan
permanecido en el pensamiento de los historiadores de la música. El conocido
trabajo de Yolanda Moreno Rivas, Rostros del nacionalismo en la música mexicana1
,
y el volumen de Otto Mayer Serra, Panorama de la música mexicana2
, que plantean
el nacionalismo como una corriente estética (Moreno) o como portador de un
“lenguaje musical nacionalista” (Mayer Serra), son un ejemplo de tales referentes
teóricos. En ellos, el nacionalismo es pensado únicamente como un producto
musical y no como un movimiento sociocultural y político, tal como el campo de la
historia lo ha abordado. De esta forma el movimiento queda acotado a la producción
musical y define de manera forzada una escuela nacionalista mexicana. Sin
embargo, la profundización en el estudio de los discursos sobre el nacionalismo, a
partir de los escritos publicados por los músicos, y no digamos de las obras mismas,
cuestionan la posibilidad de referirnos a él como una corriente estética o como una
escuela.