miércoles, 19 de febrero de 2014

Nacionalismo





El concepto de nacionalismo ha sido tema de exploración y reflexión de los
músicos mexicanos, dedicados a la investigación o práctica musicales. Los trabajos
al respecto, escritos hace varias décadas, se muestran bajo dos enfoques y estos
dan cuenta de los distintos momentos históricos en que fueron desarrollados.
Algunos de ellos abordan el nacionalismo como una necesidad tanto que la
música, al igual que las demás artes, se integra al proyecto de construcción de
nación en sus aspectos políticos, sociales y culturales. Por lo tanto, la idea de
reconocer en la música al México-nación constituye un propósito de los músicos
mexicanos, el cual va tomando forma desde la época de la Revolución. Otros,
refieren a él retrospectivamente, de acuerdo a dos posibilidades. La primera de ellas
es la reflexión a posteriori realizada por varios de los músicos que desarrollaron su
vida profesional durante el proceso histórico en que se circunscribe el movimiento
nacionalista. La segunda, es la interpretación llevada a cabo por quienes se perfilan
como historiadores de la música. En este caso, existen estudios donde los autores
definen las características del nacionalismo y establecen qué músicos del pasado se
habrían circunscrito a esa idea de construcción de “lo mexicano”. Nos permitimos
hacer algunas críticas a estos últimos autores, con el propósito de exponer con la
mayor claridad posible nuestro camino reflexivo.
 Si bien los estudios realizados en el campo de la historia, fundamentalmente
europea, han replanteado desde hace décadas las conceptualizaciones sobre los
movimientos nacionalistas, el peso de ciertos trabajos en el campo de la musicología
–en particular de México– ha hecho que un conjunto de cuestionables ideas hayan
permanecido en el pensamiento de los historiadores de la música. El conocido
trabajo de Yolanda Moreno Rivas, Rostros del nacionalismo en la música mexicana1
,
y el volumen de Otto Mayer Serra, Panorama de la música mexicana2
, que plantean
el nacionalismo como una corriente estética (Moreno) o como portador de un
“lenguaje musical nacionalista” (Mayer Serra), son un ejemplo de tales referentes
teóricos. En ellos, el nacionalismo es pensado únicamente como un producto
musical y no como un movimiento sociocultural y político, tal como el campo de la
historia lo ha abordado. De esta forma el movimiento queda acotado a la producción
musical y define de manera forzada una escuela nacionalista mexicana. Sin
embargo, la profundización en el estudio de los discursos sobre el nacionalismo, a
partir de los escritos publicados por los músicos, y no digamos de las obras mismas,
cuestionan la posibilidad de referirnos a él como una corriente estética o como una
escuela.

domingo, 16 de febrero de 2014


Se denomina energía hidráulica, energía hídrica o hidroenergía, a aquella que se obtiene del aprovechamiento de las energías cinética y potencial de la corriente del agua, saltos de agua o mareas. Es un tipo de energía verde cuando su impacto ambiental es mínimo y usa la fuerza hídrica sin represarla, en caso contrario es considerada solo una forma de energía renovable.

Se puede transformar a muy diferentes escalas, existen desde hace siglos pequeñas explotaciones en las que la corriente de un río, con una pequeña presa, mueve una rueda de palas y genera un movimiento aplicado, por ejemplo, en molinos rurales. Sin embargo, la utilización más significativa la constituyen lascentrales hidroeléctricas de presas, aunque estas últimas no son consideradas formas de energía verde por el alto impacto ambiental que producen.La hidráulica es una rama de la mecánica de fluidos y ampliamente presente en la ingeniería que se encarga del estudio de las propiedades mecánicas de los líquidos. Todo esto depende de las fuerzas que se interponen con la masa y a las condiciones a que esté sometido el fluido, 
la hidráulica, que es la ciencia que estudia el comportamiento de los fluidos en función de sus propiedades específicas. Es decir, estudia las propiedades mecánicas de los líquidos dependiendo de las fuerzas a que pueden ser sometidos. 


lunes, 10 de febrero de 2014

Revolución Indutrial

La ciencia de la mente


La primera revoluciona industrial

 la era de la creación de las maquina de hilar y teger eran movidas por fuerzas hidraulicas pero el invento que revoluciono con mejor asctacion fue la maquina de vapor elaborada con el fin de obterner bombas con mayor fuerza de extraccion el agua de las minas, para de forma emplearla en la industria textilera Bessmer y Martin inventaron el acero gracias al cual se perfecciono la calidad de las maquinas.

La primera revolucion industrial

La Revolución Industrial transformó la estructura social, la vida y las costumbres existentes en el mundo civilizado. La producción artesanal del taller y el maestro, con sus empleados aprendices, fue reemplazada por la producción en gran escala impulsada por la nueva tecnología de las máquinas, el trabajador especializado en su manejo y centros urbanos que agrupaban en un solo espacio grandes cantidades de materias primas, productos finalizados y lo más novedoso, cientos de empleados que responden a un contrato con un empleador. La elaboracion de más productos en menos tiempo, con mejor calidad y menor precio, produjo un cambio profundo en las costumbres de consumo y dio lugar a dos nuevas clases sociales: la burguesía y industrial y la clase obrera. La competencia entre la moderna factoría y el viejo taller derivó en la quiebra económica de los artesanos y el desempleo de los aprendices. Sin ocupación y sin el ingreso necesario para su sostenimiento y el de su familia, estas personas no tuvieron otra opción distinta a la de formar parte de los empleados que impulsaban la nueva forma de producir bienes para la sociedad. La oferta de mano de obra arrebatada al taller artesanal no era suficiente para satisfacer la demanda de la industria, que recurrió al empleo de niños y mujeres a los que vinculaba con menores pagos y trato indignante. La producción alcanzó cifras insospechadas en sus primeros treinta años. En Inglaterra la producción textil pasó de cuarenta millones de yardas al año, en el taller artesanal, a dos mil veinticinco millones de yardas anuales, con la nueva industria. En la medida en que avanzaba la industrialización y se incrementaba la tecnificación del proceso productivo, la calidad de la mano de obra necesaria para operar las nuevas máquinas exigió nuevas especializaciones y competencias laborales. Esta situación generó incentivos y mejores pagos para los trabajadores con mayores conocimientos, lo que se reflejo en su nivel económico y en su posición social. La tecnificación acelerada también creó un gran desplazamiento de obreros que fueron sustituidos por las máquinas que garantizaban una mayor productividad. La consecuencia inmediata fue un crecimiento de la miseria alimentada por el desempleo y los bajos salarios de la mayoría de quienes conservaron sus empleos. En Inglaterra el nivel salarial pasó de catorce chelines en 1815 a cinco chelines en 1834. El descontento social produjo grandes motines y movimientos de protesta organizada, entre los que se destaco el cartismo en Inglaterra, que agrupó a más de un millón de trabajadores industriales y que elevó iniciativas legislativas ante el Parlamento para que se promulgaran leyes de protección al empleo. Otras expresiones de desesperación ante la miseria social, llevó a muchos trabajadores a la destrucción de las máquinas, a las que identificaban como la causa principal de su situación.

Surgen Nuevas Ideas Politicas

El movimiento ilustrado1 surgió en la Europa del siglo XVIII como una forma de entender el mundo, la existencia y la sociedad, que no derivaba de los textos sagrados ni de la "tradición" sino que quería constituirse como alternativa a éstos, al "iluminar" las sociedades europeas para que abandonaran definitivamente la ignorancia y la superstición y se basaran en ideas racionales. En el Diccionario de autoridades publicado por la Real Academia Española entre 1726 y 1739 se definía «luz de la razón» como «el conocimiento de las cosas que proviene del discurso natural que distingue a los hombres de los brutos», que iba unido a la «luz de la crítica» o las «luces críticas», por cuanto «las luces» "no solo remitían al cultivo de la inteligencia y al conocimiento adquirido por un reducido número de personas, sino también... al uso crítico de la razón frente a los prejuicios heredados del pasado".2 La Verdad, el Tiempo y la Historia, una alegoría de Francisco de Goya (1800) Aunque la Ilustración "no fue una doctrina o un sistema filosófico, sino un movimiento intelectual heterogéneo", los ilustrados compartieron una serie de principios, actitudes y valores estrechamente interrelacionados. 3 Así para los ilustrados la razón era el instrumento esencial para alcanzar la verdad por lo que debían ser sometidas a crítica todas las "verdades" (o creencias admitidas) heredadas de la "tradición" (del pasado), especialmente aquéllas que se basaban en los prejuicios, en la ignorancia y en la superstición o en los dogmas religiosos. 4 Mediante la razón el hombre es capaz, él solo, de conocer y explicar la realidad, entendida como La Naturaleza (no como La Creación de ningún "dios", aunque los "deístas" reconozcan que existe algún tipo de "Ser Supremo", principio de todo lo existente), recurriendo exclusivamente a los instrumentos que le proporcionan la filosofía y la ciencia. Aplicando ese conocimiento (mediante la técnica) y extendiéndolo a toda la sociedad (mediante la educación) el hombre será capaz de perfeccionarse a sí mismo, de progresar (de mejorar sus condiciones de vida y de liberarse de la ignorancia y de la superstición), y lograr así la felicidad, sin esperar a alcanzarla en la "otra vida".5 En España el movimiento ilustrado sólo se difundió entre determinadas elites (entre algunos nobles y clérigos, y entre algunos profesionales y miembros acomodados del "estado llano") y, como han señalado Mestre y Pérez García, conviene recordar que "no toda la producción cultural de la decimoséptima centuria merece timbres de Ilustración. Los ilustrados, en realidad, siempre constituyeron una minoría, dinámica e influyente, pero minoría al cabo y al fin. Y, aunque los principios que defendieron llegaron a impregnar toda su época, el censo de los indiferentes, de los tradicionalistas y de los enemigos de las Luces siempre fue mucho más abultado que el de los partidarios del progreso, la razón y la libertad". 6 Portada del libro La falsa filosofía, segunda edición de 1775, de Fernando de Ceballos. El sustantivo "ilustración" no se difunde en España hasta después de 1760 designando un programa de instrucción, enseñanza, transmisión o adquisición de conocimientos en beneficio de una persona o de la sociedad en su conjunto. Antes de esa fecha se había utilizado el verbo "ilustrar", aunque con dos sentidos diferentes, el católico y tradicional ligado a Dios y a la fe y de "dar lustre o esplendor" a "la patria" o "la nación", y el nuevo de "instruir, enseñar, transmitir conocimientos" que se usaba indistintamente con "dar luces". Así el abate Gándara en 1759, dando la bienvenida al nuevo rey Carlos III, se mostró convencido de que pronto se desterrará la desidia, se proscribirá la ignorancia, se adquirirán luces, se ilustrará el Reyno. 7 También hacia 1760 empezó a utilizarse al término "Siglo de las Luces" o "siglo ilustrado", aunque esta última expresión paradójicamente fue muy utilizada, en sentido peyorativo, por los que se oponían a las nuevas ideas, como el fraile Fernando de Ceballos que escribió en 1776 Demencias de este siglo ilustrado, confundidas por la sabiduría del Evangelio o el también fraile José Gómez de Avellaneda que escribió en el mismo año una sátira contra Pablo de Olavide, titulada El Siglo Ilustrado. Vida de D. Guindo Cerezo, nacido y educado, instruido, sublime y muerto según las Luces del presente siglo

Principales Proyectos Nacionales en Europa



El 29 de diciembre de 1711, el rey Felipe V aprobó el plan que le presentan su confesor Pedro Robinet y Melchor de Macanaz para crear una Real Biblioteca. La creación de esta fue un elemento dinamizador de la cultura española dieciochesca, con la misión de "renovar la erudición histórica y sacar al aire las verdaderas raíces de la nación y de la monarquía españolas"7 :15. Pronto se comenzó la construcción de su sede en el pasadizo que unía el Real Alcázar de Madrid con el convento de la Encarnación7 :16.
La Real Librería se abrió al público el día 1 de marzo de 1712. El 2 de enero de 1716, Felipe V firmó el Real Decreto fundacional, que aclaraba el carácter público de la biblioteca, abierta a "todos los estudiosos" y establecía las normas fundamentales para su funcionamiento7 :26.
Cuando la biblioteca abrió sus puertas, sus fondos estaban compuestos de materiales provenientes de las colecciones privadas de los monarcas de España, Felipe IV y Felipe V, el cual mandó traer más de 6.000 volúmenes de Francia8 :33. Los primeros ejemplares que se incorporaron a la colección fueron confiscados a los austriacistas, que perdieron la Guerra de Sucesión, como el Marqués de Mondéjar y el duque de Uceda8:33. A esta colección se añadieron algunas bibliotecas privadas de nobles como el Conde de Aguilar y elDuque de Medinaceli7 :20-21. En 1715, la Real Biblioteca contaba ya con 28.242 libros impresos, 1.282 manuscritos y 20.000 medallas7 :25.
Durante el trascurso del siglo XIX, la Biblioteca cambió varias veces de sede, primero en 1809, cuando, durante el reinado de José Bonaparte, se trasladó al convento de los trinitarios calzados en la calle de Atocha. En 1819, de nuevo hubo de cambiar de sede al palacio donde celebraba sus sesiones el Consejo del Almirantazgo Real debido a las reclamaciones realizadas por los trinitarios calzados tras la vuelta deFernando VII, y en 1826 se produjo un tercer traslado a la antigua casa del marqués de Alcañices, en la actual calle de Arrieta, lugar dónde residió durante casi todo el siglo9 :4. El terreno donde se ubica actualmente la Biblioteca Nacional es el mismo en el cual se ubicaba el antiguo Convento de Copacabana o gran Convento de Recoletos de Madrid. Dicho convento pertenecía a los religiosos de la Orden de Agustinos Recoletos y que tras la Desamortización de 1835, fue vendido y destruido.